Apoderamiento del procurador: el poder apud acta

El apoderamiento realizado ante secretario judicial se denomina apud acta. El término latino significa “en el acta”, porque el poder se recoge en este tipo de documento. También puede otorgarse en el decanato de los juzgados.


 

Como bien sabes, los procuradores son profesionales del derecho que se encargan de representar a sus clientes ante juzgados y tribunales. Sirven de nexo jurídico-formal entre éstos y los ciudadanos inmersos en causas judiciales. Su función básica consiste en abreviar y simplificar los actos de comunicación procesal, como requerimientos, notificaciones, emplazamientos, citaciones etc. Por tanto, los procuradores contribuyen a agilizar el procedimiento, además de garantizar que éste cumple con las normas establecidas (evitan dilaciones excesivas, fraudes de ley o que se omitan ciertos trámites).

El procurador de tribunales es una figura un tanto desconocida, pero que juega un papel imprescindible en cualquier procedimiento. Las leyes de Enjuiciamiento Civil y Enjuiciamiento Criminal establecen cuándo es obligatorio contratar un procurador ante juzgados o tribunales. Esta figura surgió en el derecho romano, con una evolución evidente de sus funciones con el paso del tiempo. En la actualidad, los procuradores llevan a cabo las siguientes tareas:

  • Siguen el proceso e informan de todos los pasos a clientes y abogados.
  • Se hacen cargo de la tramitación procesal. Así, reciben y firman emplazamientos, notificaciones, citaciones etc. Además, asisten a los actos del pleito en representación de su cliente.
  • Pagan los gastos generados a instancia del cliente.

Para ser procurador de tribunales se requiere poseer el título expedido por el Ministerio de Justicia, ser licenciado en derecho, colegiarse, pagar la fianza que exigen los estatutos del colegio de procuradores y prestar juramento o promesa ante el órgano oportuno.

Los litigantes pueden comparecer por sí mismos y sin procurador en los siguientes supuestos dentro del orden civil:

  • Juicios verbales que no excedan de 2.000 euros y petición inicial de procedimientos monitorios.
  • Juicios universales, cuando la comparecencia se limita a presentación de títulos de crédito o para concurrir a juntas.
  • Incidentes sobre impugnación de resoluciones relativas a la asistencia jurídica gratuita y cuando se soliciten medidas urgentes anteriores al juicio.

 

El apoderamiento del procurador

Si te has visto inmerso en alguna causa judicial, en la que interviniera un procurador, conocerás que es preciso un acto de apoderamiento. Mediante éste, facultas al procurador para que te represente y para que realice válidamente cada uno de los actos de tramitación del procedimiento.

Este “poder para pleitos” es, por consiguiente, un acto por el que otorgas a otro, mediante tu consentimiento, la facultad de representación. De esta forma, los actos procesales los realiza tu apoderado y en tu nombre.

 

Tipos de apoderamiento

El artículo 24 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) establece que: “el poder en que la parte otorgue su representación al procurador ha de ser autorizado por notario o ser conferido por comparecencia ante el secretario judicial de cualquier oficina judicial”.

Tradicionalmente, el apoderamiento se realizaba siempre a través de un poder notarial. La legislación establece la necesidad de documento público para estos actos. Es decir, deben estar autorizados ante notario. La ventaja de este sistema es que, una vez se hace uso de él en determinado procedimiento, puede emplearse en procesos posteriores. A partir de 1952, se abrió la puerta para que los secretarios judiciales confirieran la representación procesal (apoderamiento apud acta).

Pueden distinguirse dos tipos de poderes:

  • Poder general para pleitos.

Faculta al procurador para representar en cualquier actuación judicial.

  • Poder especial para pleitos

Según preceptúa el artículo 25.2 de la LEC, se precisa poder especial para la renuncia, transacción, desistimiento, allanamiento, arbitraje y otras manifestaciones que pudieran comportar sobreseimiento del proceso por satisfacción extraprocesal o por desaparición sobrevenida del objeto. Igualmente, es necesario para el ejercicio de facultades que se hubieran excluido del poder general o en los supuestos establecidos legalmente.

 

El poder apud acta

El apoderamiento realizado ante secretario judicial se denomina apud acta. El término latino significa “en el acta”, porque el poder se recoge en este tipo de documento. Se efectúa por comparecencia ante el secretario de cualquier oficina judicial, tal y como establece el artículo 24.1 de la LEC.

Si deseas otorgar un poder apud acta debes saber que es totalmente gratuito y sólo es válido para el litigio en cuestión. Lo único que has de hacer es dirigirte a una oficina judicial, con un documento que te identifique (DNI o pasaporte). Si eres el representante legal de una sociedad mercantil, también debes acompañar una copia original de los correspondientes poderes. Si no eres español, pero eres ciudadano de la Unión Europea, te vale el documento de identidad de tu país de origen. No es necesario que el procurador que te vaya a representar se encuentre presente en el acto, puede aceptar el documento posteriormente y de manera tácita.

El artículo 24.2 de la LEC señala que el “otorgamiento apud acta deberá ser efectuado al mismo tiempo que la presentación del primer escrito o, en su caso, antes de la primera actuación, sin necesidad de que a dicho otorgamiento concurra el procurador”.

También puedes otorgar con antelación el apoderamiento acudiendo al decanato de los juzgados, para cualquier procedimiento y tribunal de la geografía española. En algunos casos se entrega el apud acta en el momento y, en otros, hay que volver a recogerlo pasados unos días.

El poder es un acto personal, que se basa en la confianza mutua. Puede ser revocado en cualquier momento del proceso. Esta revocación puede ser total o parcial, expresa o tácita.

El procurador cesa en su representación por la revocación del poder, por renuncia voluntaria, por cesar en la profesión, por sanción, por fallecimiento, por separarse el poderdante de la pretensión y por haberse realizado el acto para el que se hubiera otorgado el poder.

En definitiva, el poder para pleitos es indispensable para que los procuradores puedan llevar a cabo válidamente su labor de representación. El poder apud acta puede solicitarse ante un secretario judicial o ante el decanato de los juzgados.

¿Consideras que los procuradores contribuyen de manera efectiva a agilizar los procedimientos judiciales?. Esperamos tus comentarios.

 

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