La legítima

Las herencias son uno de los puntos más complicados a la hora de presentarse un fallecimiento, ya que se entra a un proceso de sucesión en el que todas las pertenencias que se encontraban a nombre del fallecido entran a un proceso de repartición entre los familiares y las personas que se determinen si se tiene un testamento escrito y notariado para este efecto.

Dentro de las particiones que se hacen en cualquier herencia, existe una parte intocable denominada la legítima, ya que esta parte se debe repartir en la forma que lo exige la ley entre los herederos forzosos, que son un grupo de personas que determina la ley de acuerdo al grado de consanguinidad y de afinidad.

¬ŅQu√© es y para qu√© sirve la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ?

La ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ es la porci√≥n de la herencia de la que el testador no puede disponer libremente, por estar reservada a los herederos forzosos.

Imaginemos que una tableta de chocolate representa el conjunto del caudal hereditario (los bienes que conforman la herencia). A continuación, dividimos la tableta en tres partes idénticas. Pues bien, uno de esos trozos debe repartirse por igual entre los herederos forzosos. El testador, además y salvo excepciones contadas, debe cumplir dicha obligación legal.

Las otras dos porciones de la tableta de chocolate son el ‚Äútercio de mejora‚ÄĚ y el de ‚Äúlibre disposici√≥n‚ÄĚ. El primero puede emplearse para beneficiar especialmente a alg√ļn descendiente, indic√°ndose este extremo de manera expresa en el testamento. Si no se se√Īalara nada al respecto, dicha parte se destinar√≠a a incrementar la leg√≠tima en otro tercio. √önicamente con la parte de ‚Äúlibre disposici√≥n‚ÄĚ el testador puede proceder con absoluta libertad.

Cuant√≠a de la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ en funci√≥n del territorio

La cuant√≠a de la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ var√≠a en funci√≥n de la comunidad aut√≥noma en la que residamos, as√≠ como del n√ļmero y tipo de herederos. De esta forma, pueden distinguirse tres clases: leg√≠tima de hijos y descendientes, leg√≠tima de c√≥nyuge viudo y leg√≠tima de padres y ascendientes.

Para el derecho com√ļn (C√≥digo Civil), la ‚Äúleg√≠tima de hijos y descendientes‚ÄĚ equivale a las dos terceras partes de los bienes de la herencia, salvo que el ‚Äútercio de mejora‚ÄĚ se destine a beneficiar a uno de ellos en particular.

La ‚Äúleg√≠tima de padres y ascendientes‚ÄĚ est√° conformada por la mitad del caudal hereditario, salvo que concurra c√≥nyuge viudo. Si existe esta circunstancia ser√≠a de un tercio. El C√≥digo Civil establece que, en caso de existir descendientes del heredero, los padres o ascendientes quedar√≠an sin ning√ļn tipo de derecho.

En √ļltimo t√©rmino, pueden darse tres casos en lo relativo a la ‚Äúleg√≠tima de c√≥nyuge viudo‚ÄĚ:

  • Usufructo de un tercio si concurren hijos o descendientes.
  • La mitad si concurren padres o ascendientes.
  • Dos tercios si no existen ni descendientes ni ascendientes.

Todas estas cantidades son las establecidas en el C√≥digo Civil, que opera con car√°cter supletorio en los territorios en los que existen leyes forales, como Navarra, Bizkaia, etc. o legislaci√≥n propia como es el caso de Catalu√Īa.

En cualquier caso y si, por las razones que sean estamos pensando en la posibilidad de desheredar a un descendiente, los despachos de abogados especializados nos orientan en la mejor dirección.

Los herederos forzosos

Los herederos forzosos, son a los que les corresponde al porcentaje de la herencia denominado la leg√≠tima, siendo estos los due√Īos de esta fracci√≥n de los bienes del fallecido y ser√° repartido de acuerdo a lo que la ley determine de acuerdo a lo que el legislador dicte para cada caso.

Los herederos forzosos son los descendientes, ascendientes y cónyuge de la persona que fallece, en el orden en que son nombrados, este orden es importante ya que la ley prioriza de acuerdo a la existencia de estos, constituyéndose así la forma más sencilla y sin problemas legales de repartir una herencia. Los herederos forzosos tienen derechos de acuerdo a su parentesco y su orden de la siguiente manera:

  • Los descendientes son los primeros en la lista de repartici√≥n de la leg√≠tima, siendo dos terceras partes del total de esta repartido entre los hijos, de acuerdo a las especificaciones expresas del testador o si no existiera este tipo de testamento, se entregar√° por partes iguales a todos los hijos leg√≠timos de quien fallece.
  • Si no hay descendientes, los ascendientes son los que tienen el derecho a esta fracci√≥n de la sucesi√≥n, siendo el monto para ellos igual a la mitad del valor total de la leg√≠tima, repartido en partes iguales a cada uno de los padres, y si s√≥lo existe uno de los padres, tendr√° derecho a un tercio del total.
  • El c√≥nyuge tiene derecho al usufructo de un porcentaje de la propiedad, es decir a seguir viviendo y disfrutando de las ganancias de alg√ļn negocio o de la vivienda, este porcentaje es de la mitad si hay ascendientes, y si hay descendientes este porcentaje se reduce a un tercio.

Los legitimarios en la herencia

Son legitimarios en el derecho espa√Īol: los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes. A falta de hijos y descendientes, son legitimarios los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes. Y el c√≥nyuge viudo, cuya leg√≠tima es siempre en usufructo y var√≠a por est√° condicionada a los legitimarios con quienes concurra.

Centrándonos en la legislación catalana, el Código Civil determina que son legitimarios: los hijos respecto a su causante. Si éstos hubiesen premuerto al causante son legitimarios, por derecho de representación, sus descendientes.

En defecto de todos éstos, la ley catalana atribuye la condición de legitimarios a los progenitores del causante, si bien no tendrán derecho a legítima para el caso de que los hijos del causante existieran y hubiesen sido desheredados por justa causa o bien declarados indignos para suceder.


La desheredación: concepto y novedades jurisprudenciales

La desheredación es un acto jurídico, por el que se priva a un heredero forzoso de la legítima que le corresponde legalmente. Debe realizarse a través de testamento y fundamentarse en algunas de las causas establecidas en el Código Civil. En un par de sentencias recientes, el Tribunal Supremo ha incluido el maltrato psicológico en esa lista de motivos.

Los procesos hereditarios, en ocasiones, terminan rompiendo las familias aparentemente m√°s unidas. Quiz√°s hayas o√≠do la historia de un hombre, Alberto (nombre falso), que enga√Ī√≥ y maltrat√≥ psicol√≥gicamente a su madre, Flora (nombre falso), para que √©sta le donara todos sus inmuebles. Flora termin√≥ retir√°ndole la leg√≠tima en el testamento, para dejar todo su patrimonio a otra hija. La anciana falleci√≥ meses despu√©s, pero jam√°s lleg√≥ a conocer si su voluntad se cumpli√≥ finalmente. Alberto pleite√≥ y la Audiencia Provincial de Castell√≥ le devolvi√≥ la leg√≠tima. Sin embargo, una sentencia del Tribunal Supremo de enero de 2015 revoc√≥ dicha resoluci√≥n, respaldando as√≠ los deseos de la madre.

De esta forma, el Alto Tribunal equipar√≥ el maltrato psicol√≥gico al f√≠sico como causa de desheredaci√≥n, reinterpretando lo establecido en el art√≠culo 853.2 del C√≥digo Civil. El Tribunal Supremo tuvo en cuenta la relaci√≥n entre madre e hijo (√©ste arrebat√≥ dolosamente los bienes de la anciana y la dej√≥ sin ingresos con los que hacer frente a la etapa final de su vida). Seg√ļn la sentencia, ‚Äúel hombre maltrat√≥ ps√≠quicamente y de manera permanente e intensa a su madre desde el 31 de diciembre de 2003, fecha en la que le arrebat√≥ su patrimonio, hasta que la misma falleci√≥ el 12 de abril de 2009, sin intenci√≥n alguna de devolv√©rselo, m√°s bien al contrario‚ÄĚ.

Esta resoluci√≥n del Supremo, no obstante, no fue la primera en marcar este rumbo jurisprudencial. En junio de 2014, el mismo tribunal dio al traste con las pretensiones de unos hijos de M√°laga, que menospreciaron y abandonaron a su padre. √Čste padeci√≥ una grave enfermedad durante siete a√Īos y, tras sufrir la desatenci√≥n de sus v√°stagos, acab√≥ retir√°ndoles la leg√≠tima. Los hijos lucharon por lo que se supon√≠a les correspond√≠a, hasta que el Tribunal Supremo dio la raz√≥n, finalmente, al progenitor.

Esta jurisprudencia ha provocado un aumento de las consultas sobre desheredación en notarías y despachos de abogados. Sólo en 2014 ese incremento rondó el 18 por ciento. La casuística es compleja y, por ello, un bufete acreditado y de prestigio es la mejor garantía.

Qué es la desheredación

Seguro que ya lo sabes: el acto de desheredación priva a un heredero forzoso de su legítima. Debe realizarse por medio de testamento y en función de causas establecidas legalmente. Ten en cuenta que, si se omiten dichas premisas, los tribunales pueden anular el proceso.

Fuera de las causas reguladas expresamente por la ley no puede producirse, por tanto, la desheredaci√≥n. Ese numerus clausus se halla recogido en el C√≥digo Civil. En concreto, el art√≠culo 853 establece: ‚ÄúSer√°n tambi√©n justas causas para desheredar a los hijos y descendientes, adem√°s de las se√Īaladas en el art√≠culo 756 con los n√ļmeros 2¬ļ, 3¬ļ, 5¬ļ y 6¬ļ, las siguientes: 1¬ļ Haber negado, sin motivo leg√≠timo, los alimentos al padre o ascendiente que le deshereda. 2¬ļ Haberle maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra‚ÄĚ.

El tenor literal del art√≠culo 756, por su parte, es el siguiente: ‚ÄúSon incapaces de suceder por causa de indignidad: …2¬ļ El que fuere condenado en juicio por haber atentado contra la vida del testador, de su c√≥nyuge, descendientes o ascendientes. 3¬ļ El que hubiese acusado al testador de delito al que la ley se√Īale pena no inferior a la de presidio o prisi√≥n mayor, cuando la acusaci√≥n sea declarada calumniosa…5¬ļ El que con amenaza, fraude o violencia, obligare al testador a hacer testamento o a cambiarlo. 6¬ļ El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento, o revocar el que tuviese hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro posterior.

Como puedes comprobar, estamos centrándonos en la desheredación a hijos y descendientes. Sin embargo, también es posible desheredar a un padre o ascendiente y al propio cónyuge. El Código Civil regula las causas para ambos supuestos.

Llegados a este punto conviene hacer una importante distinci√≥n. Al referirnos a los preceptos 853 y 756 del C√≥digo Civil, habl√°bamos de conceptos diferentes: desheredaci√≥n en el primer caso e indignidad para suceder en el segundo. Ten presente que, mientras la primera requiere testamento y √ļnicamente afecta a descendientes, ascendientes y c√≥nyuges, la segunda puede hacerlo a cualquier persona y opera con o sin testamento. Adem√°s, la indignidad debe probarse en todo caso y la desheredaci√≥n s√≥lo cuando es contradicha.

Si el desheredado negase la causa alegada, los demás herederos podrían acreditar su certeza ante el juez. En estos casos sólo son válidos los legados y disposiciones testamentarias efectuadas al margen de las legítimas.

Consecuencias de la desheredación

La consecuencia fundamental de la figura es que el desheredado queda privado de su leg√≠tima y de participar en el caudal. Si en vida del testador √©ste hubiera donado alg√ļn bien al desheredado, la acci√≥n se considerar√≠a absolutamente v√°lida y resultar√≠a imposible su revocaci√≥n, salvo que la causa de desheredaci√≥n fuera tambi√©n motivo de la revocaci√≥n de la donaci√≥n.

Puede que te preguntes qué ocurriría si se produjera, a posteriori, una reconciliación entre testador y desheredado. Pues bien, en tal caso la desheredación quedaría sin efecto.

Otra cuestión que genera muchas dudas es la situación en la que quedan los hijos del desheredado. La legítima de aquél se transmite directamente a éstos, quienes mantienen a su favor los derechos que originariamente pertenecían al primero. Es decir, los vástagos conservan su estatus de herederos forzosos.

La desheredaci√≥n, en definitiva, est√° m√°s en el candelero que nunca, debido a las √ļltimas novedades jurisprudenciales. El Tribunal Supremo ha optado por interpretar flexiblemente el precepto 853.2 del C√≥digo Civil, considerando el maltrato psicol√≥gico como una modalidad m√°s del maltrato de obra. Se rompe, de esta manera, la r√≠gida aplicaci√≥n que del art√≠culo se hac√≠a hasta el momento.


¬ŅEs posible desheredar a un hijo en Espa√Īa? La leg√≠tima y sus excepciones

La figura jur√≠dica de la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ impide que los padres puedan desheredar legalmente a los hijos en nuestro pa√≠s, al menos en los territorios en los que rige el derecho com√ļn. Sin embargo, muchos sectores abogan por la supresi√≥n de esta instituci√≥n decimon√≥nica.

Desde el inicio de los tiempos, al ser humano le ha preocupado sobremanera la brevedad de la vida, su desenlace y la situaci√≥n de desamparo en la que quedan los familiares m√°s allegados al finado. Ya el derecho romano abord√≥ t√≠midamente la instituci√≥n jur√≠dica de la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ, consolidada por el derecho germ√°nico e instaurada definitivamente en el C√≥digo Civil espa√Īol de 1889. Ahora, este instrumento que obstaculiza la libertad absoluta a la hora de testar est√° m√°s en cuesti√≥n que nunca y en algunas comunidades aut√≥nomas se ha rebajado o tiene un car√°cter meramente simb√≥lico.

 

Como principio general, en nuestro pa√≠s no es legal desheredar a un hijo, ya que es uno de los herederos forzosos que la ley se√Īala como beneficiarios de la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ. As√≠ lo contempla el art√≠culo 807 del C√≥digo Civil:

 

S√≥lo en casos excepcionales es posible desheredar legalmente a un hijo en Espa√Īa. Por ejemplo, cabr√≠a esa posibilidad cuando se demostrase que el v√°stago ha intentado matar a los progenitores, cuando existieran problemas de explotaci√≥n o prostituci√≥n, negaci√≥n de alimentos etc.). No obstante, si el legitimario a quien se pretende desheredar tiene descendientes, la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ pasar√≠a autom√°ticamente a √©stos.

Cuestión distinta son las legislaciones de determinadas comunidades autónomas. En Navarra, por ejemplo, es legal desheredar a cualquier descendiente (es posible privar de la herencia a los hijos). En aquella comunidad foral, además, los ascendientes no son legitimarios y el cónyuge viudo o la pareja de hecho se benefician de un usufructo universal.

 

¬ŅAnacronismo?

En agosto de 2015 entrará en vigor un nuevo Reglamento Europeo de Sucesiones. Esta norma introducirá cambios trascendentales en el derecho legitimario del Viejo Continente. Se posibilitará la elección de la ley de sucesiones del estado de la Unión Europea que más interese al ciudadano, siempre que éste haya residido en el mismo.

Aprovechando la llegada de estos cambios que se avecinan, algunos sectores profesionales, notarios y expertos jur√≠dicos han solicitado al Gobierno y a la Comisi√≥n de Justicia del Congreso de los Diputados la supresi√≥n de la figura jur√≠dica de la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ, una instituci√≥n considerada anacr√≥nica por muchos y un obst√°culo a la libertad del testador.

La realidad social actual no es la misma que la del siglo XIX, momento en el que esta instituci√≥n jur√≠dica fue recogida en nuestro derecho. En aquellos tiempos, la esperanza de vida apenas superaba los cincuenta a√Īos y todos los miembros de la familia permanec√≠an unidos f√©rreamente. Padres e hijos contribu√≠an al patrimonio familiar com√ļn y la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ ten√≠a pleno sentido en aquel contexto.

Aunque a√ļn conserva partidarios, parece evidente que esta figura est√° en crisis y cada vez m√°s detractores se unen en su contra. La anhelada libertad absoluta de testamento gana enteros entre los profesionales y juristas de nuestro pa√≠s. De salir adelante sus propuestas, las cosas cambiar√≠an sustancialmente y, entonces s√≠, ser√≠a posible desheredar legalmente a un hijo en todo el territorio nacional.

Los partidarios de la ‚Äúleg√≠tima‚ÄĚ, por su parte, argumentan razones de protecci√≥n de la familia y de la consanguinidad. Sin embargo, parece inevitable el fin de esta obligaci√≥n en el derecho espa√Īol, en pro de una mayor libertad del testador a la hora de nombrar a sus herederos.

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