El testamento

El testamento es un instrumento jurídico que permite ordenar la sucesión y por el que se dispone el destino que el testador desea para sus bienes, una vez producido su fallecimiento. Los comunes pueden ser ológrafos, abiertos o cerrados.


Todas las familias, tarde o temprano, se enfrentan con la necesidad de realizar un testamento. Seguro que conoce perfectamente este instrumento jurídico, que sirve para ordenar la sucesión y por el que usted dispone el destino que desea para sus bienes al fallecer. Obtener el asesoramiento de un abogado es el camino más razonable en tal circunstancia, pues este profesional le aconsejará sobre la modalidad más adecuada y le informará en torno a otras cuestiones relacionadas con su herencia. Con el presente artículo, pretendemos ofrecerle una aproximación a la institución jurídica del testamento, para entender su alcance, conocer las distintas formas de manifestarse y analizar la regulación de la figura en el derecho común y en territorios con normas propias, como Cataluña.

¿Qué es un testamento?

El Código Civil define el testamento como “el acto por el que una persona dispone para después de su muerte de todos sus bienes o de parte de ellos”. Por tanto, se trata de un instrumento en el que el testador señala las personas que le sucederán en todo o en una parte de sus bienes y derechos. El testador, según indica el artículo 668 del Código Civil, puede disponer de sus bienes a título de herencia o de legado. Un heredero es la persona que sucede en un conjunto de bienes o derechos (universalidad), ocupando la misma posición jurídica que el causante. Por su parte, legatario es aquel que sucede en bienes concretos.

El testamento es un acto personalísimo e individual, que proviene de la voluntad humana manifestada en forma inteligible. Además, se caracteriza porque ha de expresarse libremente. No en vano, son nulos los testamentos otorgados con violencia, dolo o fraude. Se trata de un acto de disposición que sólo produce efectos tras la muerte del testador. Por tanto, no constituye testamento un esbozo, un ruego o un simple consejo en torno al destino de los bienes. Estamos ante una acción solemne, formal y esencialmente revocable. Hemos de tener en cuenta que el último testamento es el válido y, salvo que exprese otra cosa, deja sin efecto todos los anteriores. Un testamento no sólo sirve para disponer el destino de los bienes, también puede referirse a derechos u otros aspectos que importen al testador. Así, pueden incluirse:

  • Reconocimientos de hijos.
  • Nombramientos de tutores para los hijos.
  • Revocaciones de testamentos precedentes.
  • Autorizaciones de técnicas de reproducción asistida post mortem.
  • Nombramientos y exclusiones de administradores.

Tienen capacidad para testar los mayores de 14 años, siempre que el testamento no sea ológrafo (manuscrito). En este último caso se requiere la mayoría de edad.

Formas de testamento

El testamento puede ser común o especial. Los comunes se dividen, a su vez, en:

  •  Ológrafos.

Los realiza el testador de su puño y letra (no deben emplearse medios mecánicos). Contienen la firma de aquél, el lugar, la fecha en la que se otorgan y la voluntad expresa de testar. Sólo pueden ser redactados por personas mayores de edad. En un plazo de cinco años, tras el fallecimiento del testador, el testamento ológrafo debe presentarse en el juzgado de primera instancia, para proceder a su convalidación. Tras comprobar su autenticidad, se procederá a la formalización del mismo y al envío del original a un notario.

  •  Abiertos.

Los testamentos abiertos se otorgan ante notario. Éste se encarga de conservar los originales. En ciertas ocasiones, se necesita la presencia de testigos (cuando el testador no sabe o no puede firmar, es invidente, no sabe o no puede leer etc.). Los testamentos abiertos especiales se otorgan en peligro de muerte o de epidemias. En estos casos y prescindiendo de la presencia de un notario, pueden expresarse delante de cinco o de tres testigos respectivamente. En ambos casos, el testamento caduca pasados dos meses desde el cese del peligro.

  •  Cerrados.

Los testamentos cerrados han de realizarse por escrito, de puño y letra o empleando medios mecánicos. En uno y otro caso deben ir firmados por el testador al final (en el primer caso) y en todas y cada una de las páginas (si se utilizan medios mecánicos o lo redacta un tercero). El testamento se introduce en un sobre cerrado y se entrega a un notario, que se encargará de autorizarlo. El testador no revela sus últimas voluntades en todo el proceso. Tras el levantamiento de acta de otorgamiento por parte del notario, el sobre podrá conservarlo el testador, encomendarlo a una persona de su confianza o dejarlo en poder del notario. Una vez producido el fallecimiento, la persona que custodia el testamento lo entregará en el juzgado (plazo máximo de 10 días), que procederá a comprobar la autenticidad del documento.   El artículos 766 del Código Civil señala que son testamentos especiales:

  •  El militar.

Se permite, en situaciones de guerra, que los militares otorguen testamento ante un oficial que tenga, al menos, la graduación de capitán, así como ante el capellán o el médico que le atienda. Este tipo de testamentos caduca a los cuatro meses desde que el testador deja de estar en campaña.

  •  El marítimo.

Se trata de un testamento que se otorga durante una travesía marítima, por cualquier persona que viaja a bordo del buque. Se realiza ante el comandante o ante el capitán, según se trate de un barco militar o un mercante. También tiene una validez de cuatro meses, esta vez desde la fecha de desembarco.

  •  El otorgado en un país extranjero.

Cualquier ciudadano español puede otorgar testamento fuera de nuestro país, siguiendo las normas de la nación en la que se encuentre. En España no poseen validez los testamentos mancomunados. También es posible otorgar testamento ante un agente diplomático con funciones notariales.

 Las especialidades del testamento en Cataluña

Existen particularidades en función de los distintos territorios del estado español. Así, la Ley 10/2008, de 10 de julio, del libro cuarto del Código Civil de Cataluña, relativo a las sucesiones, establece la invalidez de los testamentos otorgados sólo ante testigos. Se recogen tres tipos de testamento: abierto, cerrado y hológrafo. Además, se regulan los codicilos y las memorias testamentarias. En los codicilos, los otorgantes disponen de los bienes para testar, adicionan algunos elementos al testamento, lo modifican parcialmente y, a falta de éste, pueden dictar disposiciones sucesorias a cargo de los herederos ab intestato. Mucho ha llovido desde el testamentum del derecho romano, precedente de la figura jurídica que empleamos en nuestros días. A lo largo de todos estos siglos se han escrito ríos de tinta sobre el testamento y su importancia social. Esta institución ha marcado la historia de muchas familias y ha inspirado centenares de obras literarias o cinematográficas.


Preguntas frecuentes sobre el testamento

¿Cómo localizo un testamento de una persona fallecida hace 25 años?

Localizar un testamento, cuando éste se ha realizado hace muchos años, puede ser una tarea ardua, pero no imposible, ya que si el testamento fue debidamente registrado ante notario no supondrá mayor problema.

Los trámites administrativos para localizar un testamento se suelen iniciar, por ejemplo, cuando los herederos, por motivos ajenos a su voluntad, desconocían el fallecimiento del testador y su condición de herederos legales; o cuando se reclama una herencia por considerar que no se respetaron las últimas voluntades del fallecido. Son algunos de los motivos para localizar un testamento, pero lógicamente no el único.

 

Testamento

Pongamos un ejemplo práctico:

¿Cómo localizo el testamento de una persona fallecida hace 25 años?

  • Para localizar un testamento, lo primero es constatar que efectivamente la persona fallecida dejó constancia de sus últimas voluntades.
  • En el Registro Civil y en el Registro General de Actas de Última Voluntad se puede solicitar un certificado de defunción y conocer si la persona hizo testamento antes de morir.
  • En el Registro de Actas de Última Voluntad se inscriben los testamentos para garantizar el conocimiento de su existencia tras el fallecimiento de la persona o testador.
  • El notario, al otorgarse un testamento, debe comunicar a su correspondiente Colegio Notarial la persona y fecha del otorgamiento, información que el Colegio remitirá al Registro General de Actas de Última Voluntad, dependiente de la Dirección General de los Registros y del Notariado del Ministerio de Justicia.

Localizar un testamento: certificado de actos de última voluntad

El certificado de actos de última voluntad confirma si el fallecido dejó testamento, y si así, el lugar, fecha y nombre del notario ante quien fue otorgado. Certificado que pueden solicitar los posibles herederos (por ejemplo, para la declaración de herederos, para el cobro de una póliza de seguro o para un proceso judicial, entre otros motivos), y con el que podrán dirigirse al notario para solicitar copia del testamento.

El testador, por ley, está en su derecho de no dar a conocer el contenido de su testamento a sus herederos. No obstante, tras el fallecimiento, éstos, así como aquellas personas que, en caso de no haber testamento o declararse nulo, pudieran tener derecho a una parte de la herencia, pueden solicitar una copia del testamento registrado y depositado ante notario.

Pero, ¿qué sucede si el testamento fue hecho hace más de 25 años?

El testamento original permanece en la notaría en la que se firmó durante 25 años. Una vez transcurrido este tiempo, los testamentos se remiten al Colegio de Notarios o al distrito notarial correspondiente.

Tal y como hemos visto, si el testamento fue debidamente otorgado -ante notario-, su localización será cuestión de tiempo, el que se tarda en resolver los trámites administrativos que hemos indicado.

Otra cosa diferente sería si el testador hubiera dejado testamento de su puño y letra (testamento ológrafo) y no hubiera constancia de ningún registro u otorgamiento. En este caso, la opción es buscar entre los papeles y pertenencias del fallecido, si realmente tenemos constancia de que dejó escritas sus últimas voluntades.


¿Puedo redactar mi propio testamento, sin necesidad de acudir al notario?

El testamento ológrafo está regulado en el Código Civil y para que sea válido deben cumplirse escrupulosamente ciertos requisitos: sólo pueden otorgarlo los mayores de edad, ha de estar escrito a mano por el testador, debe indicar la fecha completa y las palabras enmendadas han de ser aclaradas, por el firmante, en la correspondiente nota.

Seguro que has visto más de una película americana, en la que el abogado del fallecido se encarga de abrir y realizar la lectura del testamento, redactado en vida por el propio cliente. Tal vez te hayas preguntado si en nuestro país este hecho es legal, es decir, si la ley recoge la posibilidad de redactar nuestro propio testamento sin acudir a un notario. Pues bien, la respuesta a este interrogante puedes hallarla en los artículos 688 a 694 del Código Civil. Efectivamente, el testamento ológrafo o “de puño y letra” es sencillo, confidencial y barato, porque el interesado puede confeccionarlo por sí mismo, prescindiendo en principio del notario.

No obstante, debes tener en cuenta que, a la muerte del testador, el testamento debe protocolizarse y, esta vez sí, ha de acudirse a un notario.

El testamento ológrafo debe respetar varias formalidades y una serie de premisas escrupulosamente, para que tenga plena validez y no se declare nulo.

Requisitos del testamento ológrafo

  • El testamento ha de estar escrito a mano. Un texto redactado a máquina u ordenador invalida el acto. Se trata de despejar cualquier tipo de duda en torno a la autoría de la redacción, para que el notario pueda dar fe de la identidad del firmante, una vez se produzca el fallecimiento. Muy importante: debe emplearse pluma o bolígrafo, nunca lápiz.
  • El testador debe ser mayor de edad. Así lo establece el artículo 688 del Código Civil.
  • El testamento debe recoger la fecha completa del otorgamiento (día, mes y año) y la firma del testador.
  • Ha de quedar explícita la voluntad de otorgar testamento por parte del firmante. Puede parecer una obviedad, pero es necesario que dicha voluntad sea patente y clara, para evitar argumentos o interpretaciones posteriores contra la misma.
  • Debe señalarse, igualmente, la identidad de las personas que se desean instituir como herederos, legatarios, usufructuarios etc. En este sentido, es preciso que se indiquen nombres y apellidos de los mismos y los bienes que se dejan a cada uno de ellos.
  • Las palabras tachadas debe salvarlas el testador bajo su firma.

Tras el fallecimiento…

Como señalamos anteriormente, tras la muerte del testador el testamento debe protocolizarse. Pero, ¿qué significa esto exactamente?. Antes de la entrada en vigor de la Ley 15/2015, de 2 de julio, de Jurisdicción Voluntaria, el documento debía presentarse, en un plazo de cinco años, ante el juzgado de primera instancia correspondiente al último domicilio del firmante o al del lugar en el que se hubiera producido el deceso. Y, ¿quién estaba autorizado para realizar dicha acción?. Podía realizar la entrega la persona que tuviera en poder el testamento o toda aquella que poseyera cierto interés en el mismo.

Si el juez estimaba la autenticidad del documento, continuaba la protocolización ante notario. Cuando el órgano judicial concluyera que el testamento no era válido cabía el correspondiente recurso. Tras una resolución judicial definitiva, sólo era posible seguir los cauces de la sucesión intestada.

La citada Ley de Jurisdicción Voluntaria ha incorporado importantes modificaciones al procedimiento de adveración y protocolización de los testamentos ológrafos. El gran cambio radica en la sustitución del juzgado de primera instancia del último domicilio del testador por el del Notario correspondiente. Así las cosas y tal y como preceptúa el artículo 689 del C.C.,  es el Notario el encargado de extender el oportuno acta de protocolización de conformidad con la legislación notarial.

Recuerda que en Cataluña no se ha derogado el artículo 421.18 del Código Civil Catalán, por lo que el juez aún puede encargarse de avalar este tipo de testamentos.

Tras la reforma legal operada en el derecho común, el Notario es, por consiguiente, el encargado de efectuar el procedimiento de certificación y protocolización. Ahora bien, los interesados que discrepen de su criterio pueden impugnar ante los tribunales, oponerse o reivindicar la autenticidad o no del oportuno testamento ológrafo.

Plazos de protocolización

A la hora de protocolizar un testamento ológrafo debes tener bien presentes los siguientes plazos:

  • A partir del fallecimiento del testador, cinco años para presentar el testamento ante Notario. En Cataluña el plazo es de cuatro años.
  • Diez días desde que se tiene conocimiento del fallecimiento del testador.

El artículo 690 establece: “la persona que tenga en su poder un testamento ológrafo deberá presentarlo ante notario competente en los diez días siguientes a aquel en que tenga conocimiento del fallecimiento del testador. El incumplimiento de este deber le hará responsable de los daños y perjuicios que haya causado”.

Como puedes apreciar, el testamento ológrafo es el más íntimo de todos, barato y sencillo de hacer (bastan un bolígrafo y unos cuantos folios). Además, puede ser útil en casos de emergencia o en situaciones de riesgo.  Sin embargo, existen algunos inconvenientes, que conviene repasar antes de tomar una decisión. Por un lado, la falta de asesoramiento legal deriva en la nulidad de muchos de ellos.  Por otra parte, es importante no obviar el complejo, y a veces caro, procedimiento de protocolización posterior al fallecimiento, además del riesgo de desaparición o destrucción del documento.


Testamento y declaración de herederos: ¿son lo mismo?

Aunque son instituciones distintas, testamento y declaración de herederos están íntimamente vinculadas. Analizamos sus puntos de conexión y diferencias.

Es probable que estos dos conceptos te suenen, porque todas las familias pasan por procesos similares al fallecer los padres o los abuelos. Puede, sin embargo, que no aciertes a definir con exactitud ambos términos, que lógicamente están íntimamente relacionados. Si es así, debes tener una idea bien clara: testamento y declaración de herederos no son la misma cosa, porque la segunda se efectúa sin necesidad de existir el primero.

Por tanto y para que tengas meridianamente claras ambas definiciones, debemos empezar diciendo que existen dos formas de nombramiento de los herederos. Puede realizarse a través de manifestación de la voluntad del testador (en caso de existir testamento) o por medio de designación legal realizada tras la muerte del causante (“ab intestato”). Ambas acciones tienen como objeto el nombramiento de los herederos del testador, aunque el testamento va más allá y puede contener otras estipulaciones.

En resumidas cuentas, el nombramiento de herederos puede realizarse por vía testamentaria o por vía notarial cuando fallece el causante sin dejar testamento (declaración de herederos abintestato).

Nombramiento de herederos por vía testamentaria

El testamento es un documento, por lo general de carácter notarial, en el que el testador puede nombrar a sus herederos o legatarios. En el mismo es posible incluir igualmente otras cláusulas, como las relacionadas con el reconocimiento de hijos, nombramiento de tutor, de albaceas, administradores etc.

Recordemos que los testamentos comunes son: el ológrafo, el abierto y el cerrado. Dentro de los testamentos especiales se encuentran: el militar, el otorgado en el extranjero y el marítimo.

La declaración de herederos abintestato

Cuando el causante fallece sin dejar testamento, es necesario que un notario proceda a realizar la oportuna declaración de herederos. En este sentido, cabe resaltar que la Ley de Jurisdicción Voluntaria, de 23 de julio de 2015, ha simplificado extraordinariamente el procedimiento, pues es la notaría la encargada de realizar siempre dicha declaración.

La sucesión intestada se encuentra regulada en los artículos 912, 913 y 914 del Código Civil y en el 55 y 56 de la Ley del Notariado. Se aplica no sólo cuando no existe testamento a la muerte del causante, también cuando es nulo, ha perdido su validez, no contiene declaración de herederos en todos o una parte de los bienes etc.

Según establece el artículo 55 de la Ley del Notariado, “quienes se consideren con derecho a suceder abintestato a una persona fallecida y sean sus descendientes, ascendientes, cónyuge o persona unida por análoga relación de afectividad a la conyugal, o sus parientes colaterales, podrán instar la declaración de herederos abintestato”.

Para acreditar la no existencia de testamento, debes solicitar un certificado de últimas voluntades al Ministerio de Justicia. Se trata de un documento en el que se refleja el otorgamiento o no de testamento por parte del causante fallecido.

También debes solicitar un certificado de seguros con coberturas de fallecimiento al mismo organismo.

Con ambos documentos, el certificado de fallecimiento y otros (el de matrimonio en su caso, los de nacimiento de hijos, el libro de familia etc.) el notario en cuestión se encarga de redactar el acta de declaración de herederos. Se trata de una escritura en la que se refleja el fallecimiento de una persona y el nombramiento de los correspondientes herederos.

Es competente, para redactar el acta, el notario del último domicilio del fallecido, el del lugar donde se hallare la mayor parte de la herencia o el del lugar de fallecimiento del causante.

Es precisa la asistencia de dos testigos, para corroborar la declaración y la inexistencia de otros herederos. Ambos pueden ser parientes del fallecido, siempre y cuando no tengan interés directo en la sucesión.

Tras la firma en notaría, han de transcurrir al menos veinte días hasta que el notario ultime la declaración de herederos, concluya el acta y la protocolice. En el acta se indican las identidades de los herederos, además de los derechos que por ley les corresponden en la herencia. Debe hacerse constar el derecho a ejercitar su pretensión antes los tribunales, por parte de quienes no hubieran sido localizados, no hubieran acreditado su derecho a la herencia o se sintieran perjudicados.

La declaración de herederos hace referencia a los que tenían tal derecho el día de la muerte del causante, aunque después de dicha fecha falleciera alguno de ellos.

En la sucesión intestada, por tanto, es la ley la encargada de determinar los parientes que heredan y la proporción en la que lo hacen. En derecho común, los llamados a heredar son, por este orden, los siguientes:

  • Hijos o descendientes. Los nietos heredan por “representación” (por partes iguales entre ellos, la parte que hubiera correspondido al progenitor), sin perjuicio de la cuota legal usufructuaria del viudo/a en caso de vivir.
  • Padres o ascendientes. Padre y madre reciben partes iguales. Si sólo vive uno de ellos, lo hereda todo. En caso de haber fallecido ambos, heredan los abuelos dividiendo el caudal por la mitad entre las líneas materna y paterna.
  • Cónyuge.
  • Hermanos y sobrinos.
  • Tíos.
  • Parientes colaterales de 4º grado (primos, hermanos de abuelos, nietos de hermanos…).
  • Estado español. En defecto de todos los anteriores, hereda el Estado.

En Cataluña, el cónyuge o conviviente en unión estable ocupa el segundo puesto, tras hijos y descendientes.

En definitiva, testamento y declaración de herederos no son la misma cosa, aunque ambos pueden ir de la mano. La compleja tramitación y la dispar casuística sobre estas cuestiones hacen aconsejable ponerse en manos de un abogado especializado, que se encargue de gestionar y llevar a buen puerto la sucesión en cuestión.

En Garanley disponemos de un equipo de abogados expertos en derecho hereditario, que te asesorarán sin compromiso en materias como otorgamiento de testamentos, últimas voluntades, reclamación de herencias, sucesiones testamentaria y abintestato etc. No lo dudes y ponte en contacto con nosotros. La interacción con nuestros lectores y la solución a los problemas que nos plantean los clientes son las principales razones de ser de este despacho.

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