¿Dónde se liquida el Impuesto de Sucesiones?

El Impuesto de Sucesiones se liquida en la comunidad autónoma donde tenía su residencia habitual el causante, es decir aquella en la que el difunto vivió un mayor número de días durante los cinco años inmediatamente anteriores al fallecimiento.

El interrogante que da título al presente post es una cuestión que se suscita habitualmente entre quienes van a recibir una herencia, cuando éstos y el causante viven en comunidades autónomas o países diferentes. Vamos a tratar de aportarte algo de luz al respecto, pero antes conozcamos, aunque sea someramente, el impuesto que grava las sucesiones y donaciones en nuestro país.

Impuesto de Sucesiones y Donaciones

El de Sucesiones y Donaciones es un impuesto directo, progresivo y subjetivo, que grava los incrementos patrimoniales a título lucrativo obtenidos por personas físicas. Los hechos imponibles de este tributo son:

  • Adquisición de bienes o derechos por medio de herencia, legado u otro título sucesorio.
  • Adquisición de bienes o derechos por medio de donación u otros negocios jurídicos a título gratuito e inter vivos.
  • Percepción de cantidades por beneficiarios de contratos de seguros de vida, cuando contratante y beneficiario no son la misma persona.

Por tanto, estamos ante un impuesto subjetivo o personal (si la beneficiaria fuera una empresa o cualquier otra persona jurídica debería tributarse en el Impuesto de Sociedades y no en el de Sucesiones y Donaciones), que diferencia meridianamente entre los incrementos patrimoniales mortis causa (herencias, legados…) y los inter vivos (donaciones).

Se encuentra regulado en la Ley 29/1987, de 18 de diciembre y en el Reglamento del impuesto (Real Decreto 1629/1991, de 8 de noviembre).

Sucesiones

El Impuesto de Sucesiones es el que debes pagar al recibir una herencia (transmisión mortis causa), exista o no testamento de por medio. Los beneficiarios (herederos o causahabientes) son, por tanto, los obligados al pago en este caso.

El plazo para abonar el Impuesto es de 6 meses, a contar desde el fallecimiento del causante. No obstante puede solicitarse una prórroga de otros 6, si se insta en tiempo y forma (5 meses desde la defunción).

La cantidad a pagar se calcula teniendo en cuenta el valor neto del montante individual heredado (valor de los bienes o derechos menos las cargas y otros gastos deducibles). La Ley marca como deducciones del montante de la herencia: las cargas o gravámenes, las deudas en general y con Hacienda o la Seguridad Social en particular. Igualmente, existen reducciones en función del parentesco con el causante fallecido, edad, discapacidad del sujeto pasivo etc.

La cuota del Impuesto de Sociedades se fija aplicando a la base liquidable el porcentaje establecido por la comunidad autónoma en cuestión (la del lugar de residencia del fallecido). Por defecto, se aplican los porcentajes establecidos en la ley nacional, cuyos tipos oscilan entre el 7,65 y el 34 por ciento para las herencias. En último término, se fija un coeficiente que varía en función del patrimonio previo del sujeto pasivo y de la relación de parentesco con el causante.

Recuerda que el de Sucesiones y Donaciones es un impuesto estatal cedido a las comunidades autónomas (rendimiento, competencias normativas y de gestión…). Por ello, la regulación es dispar en función del territorio en el que nos encontremos. Este hecho genera algunas controversias territoriales, algunas de las cuales analizamos a continuación.

Territorio de liquidación

Es posible que vivas en una comunidad autónoma distinta de la de tus padres, por ejemplo. El fenómeno de la globalización, la crisis económica o la mejora de las infraestructuras de comunicación son tres elementos que han contribuido decisivamente a incrementar la movilidad laboral y la dispersión geográfica de las familias.

Cuando un padre fallece en una región y sus hijos, residentes en otra, van a recibir la herencia, surge la gran duda que nos ocupa: ¿en qué comunidad autónoma se liquida el Impuesto de Sociedades que han de abonar los herederos?.

Pues bien, el impuesto se liquida en la comunidad autónoma en la que el causante tuviera su residencia habitual, con independencia del emplazamiento de los bienes. Cada uno de los herederos debe presentar la oportuna liquidación en el modelo 650. Debe acompañarse, además, el certificado de defunción, el del registro de últimas voluntades en su caso, la declaración de herederos o documento privado con los bienes del fallecido, fotocopias de los DNI y certificado de entidades bancarias sobre saldos en cuentas corrientes y depósitos a fecha de la defunción.

Puede que te estés preguntando por el concepto “residencia habitual”. En el derecho común dicho término significa el lugar en el que el fallecido hubiera vivido más días durante los 5 años inmediatamente anteriores a la defunción. En País Vasco y Navarra dicho lapso de tiempo se reduce al año anterior al fallecimiento.

Pero, ¿qué ocurre si el causante fallecido no residía habitualmente en España?. En tal caso se aplica la normativa estatal del Impuesto, pagando el tributo al Estado y no a la comunidad autónoma. Eso sí, existe la posibilidad de descontar lo abonado a otro estado por un impuesto similar.

Conviene recordar en este punto (puede que lo recuerdes de otros posts en este mismo blog) que una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (3 de septiembre de 2014) abrió la posibilidad para reclamar lo pagado por no residentes por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. El objetivo pasa por que aquéllos puedan beneficiarse también de las ventajas fiscales establecidas por las diferentes autonomías, aún cuando el pago del impuesto se haga al Estado.

Si causante y herederos residieran fuera de España, estos últimos deberían tributar tan solo por los bienes situados en nuestro país, siendo de aplicación la normativa subsidiaria estatal y atribuyéndose el rendimiento igualmente al Estado Español.

Imagina, por último, que eres beneficiario de la herencia que deja tu padre, quien residía habitualmente en una de las 17 comunidades autónomas españolas. Tú, por el contrario, vives en Roma. En tal caso, también se aplica la normativa estatal, debiendo pagarse el tributo al Estado Español.

Dice el artículo 5.2 del Reglamento del Impuesto de Sucesiones y Donaciones que éste se aplica en el territorio español, dejando al margen lo dispuesto en tratados y convenios internacionales suscritos o que se suscriban por nuestro país.

No dudes en dirigirte o contactar con un abogado especialista en herencias y sucesiones, para que resuelva tu caso, te asesore y te ayude en caso de vulneración de derechos legítimos. En Garanley disponemos de un departamento de derecho hereditario, conformado por profesionales dispuestos a asistirte en cualquier cuestión que se te plantee.

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