Diferencias entre querella y demanda

Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, la querella y la demanda son conceptos distintos. Ambas son herramientas que inician un procedimiento judicial. Sin embargo, la primera se emplea en el orden penal y la segunda en el civil, contencioso-administrativo y social.


 

Diferenciar entre querella y demanda es otra de las asignaturas pendientes de los medios de comunicación. En ocasiones, estos términos se emplean indistintamente, creando desconcierto entre telespectadores u oyentes. Esta confusión se ha extendido entre  la gran mayoría de la población. Hemos decidido redactar este post pensando en esos grupos sociales. Si usted también desea conocer y diferenciar con exactitud ambas figuras, siga leyendo este artículo. Al finalizar la lectura del mismo, podrá utilizar los dos términos de manera adecuada y sin miedo a equivocarse.

Querella y demanda no son sinónimos, aunque algunas veces se utilicen como tales. Para comenzar a diferenciarlos hemos de hacer un recorrido, en primer lugar, por los órdenes que componen la jurisdicción española. Éstos son: el civil, el contencioso-administrativo, el social y el penal.

Tanto la querella como la demanda son herramientas procesales, que se encargan de iniciar el procedimiento en alguno de estos órdenes jurisdiccionales. La primera, junto con la denuncia, inicia los procesos penales. La segunda origina los procedimientos en el orden civil, en el contencioso-administrativo y en el social, además de los procesos sobre materias de derecho mercantil.

Así, una demanda puede iniciar un procedimiento judicial de reclamación de deuda, de despido o de divorcio, por ejemplo. Por su parte, se interpone una querella en caso de robo, homicidio o falsedad documental. En este caso y a diferencia de la denuncia, se obliga al perjudicado a personarse como parte en el procedimiento.

 

La demanda civil

La demanda es, por consiguiente, la forma en la que se inician los procedimientos civiles. El artículo 23.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC-Ley 1/2000, de 7 de enero) establece la obligatoriedad de intervención de abogado y procurador, exceptuando los juicios verbales que no excedan de 2000 euros y la petición inicial de los procedimientos monitorios. Por tanto, debemos acudir a nuestro abogado de confianza para utilizar esta herramienta procesal.

Por su parte, el precepto 399 de la LEC establece los requisitos que toda demanda civil debe incorporar:

  •  Datos identificativos de demandante y demandado, con el domicilio en el que pueden ser emplazados.
  •  Nombre de abogado y procurador, cuando intervengan.
  •  Narración de hechos, de forma ordenada y clara, para facilitar la admisión o negación por parte del demandado al contestar. También deben indicarse los documentos, medios e instrumentos que se aportan, así como una formulación de valoraciones sobre los hechos que fundamenten las pretensiones.
  •  Fundamentos de derecho, que incluirán el asunto de fondo planteado, alegaciones sobre capacidad de las partes, representación de las mismas, jurisdicción, competencia y clase de juicio en el que se haya de sustanciar la demanda.
  •  Caso de pretender varios pronunciamientos judiciales, se expresarán con la debida separación en la petición. Las peticiones que se formulen de forma subsidiaria, si las principales fuesen desestimadas, se harán constar por su orden y separadamente.

 

La querella

La querella inicia los procedimientos en el orden penal. Está regulada en la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Real Decreto de 14 de septiembre de 1882). El artículo 270 de este texto legal establece: “todos los ciudadanos españoles, hayan sido o no ofendidos por el delito, pueden querellarse, ejercitando la acción popular establecida en el artículo 101 de esta ley”. “También pueden querellarse los extranjeros por los delitos cometidos contra sus personas o bienes, o las personas o bienes de sus representados, previo cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 280, si no estuvieren comprendidos en el último párrafo del 281”.

La querella es, por tanto, un acto procesal por el que una persona, que se considera ofendida, comunica al oportuno órgano judicial hechos presuntamente delictivos. Además, el actor expresa su voluntad de convertirse en parte del procedimiento.

La querella se interpone ante el juez de instrucción competente. Debe presentarse por medio de procurador con poder bastante y ha de ser suscrita por un abogado.

La premisa básica para que una querella sea admitida es que el hecho denunciado revista carácter de delito. Esto quiere decir que la conducta en cuestión ha de encajar en alguno de los tipos penales recogidos en el Código Penal o en el resto de leyes penales especiales.

En la querella deben constar los datos identificativos de querellante y querellado, órgano judicial ante el que se tramita, la enumeración de hechos presuntamente delictivos, la fecha de comisión de éstos y las diligencias y medidas cautelares que se soliciten, entre otros requisitos.

Una interesante cuestión es el análisis de las diferencias entre querella y denuncia. Ambas inician los procedimientos en el orden penal, dando pie a la investigación de hechos supuestamente delictivos. Sin embargo, en la querella el actor ejercita la acción penal, constituyéndose en parte acusadora del procedimiento. La querella es válida tanto para delitos públicos como privados y la denuncia sólo es apta en caso de delitos públicos (perseguibles de oficio).

La denuncia es un acto que informa a la autoridad en torno a hechos constitutivos de delitos, circunstancia que no implica ejercer acción judicial alguna. Puede tratarse de actos que no afectan directamente al denunciante, o sí, pero en ningún caso convierten a éste, en principio, en parte del procedimiento. Además, la denuncia no necesita formalidades y puede presentarse por escrito o verbalmente. En la querella, por el contrario, el actor se dirige, siempre por escrito, contra una persona concreta y precisa la intervención de abogado y procurador.

Conclusiones

Si ha leído atentamente este post, ya conoce la diferencia básica entre querella y demanda. Cuando deseamos iniciar procedimientos del orden penal, para dar a conocer hechos presuntamente delictivos, hemos de presentar una querella. En el resto de casos (ordenes civil, materias mercantiles, contencioso-administrativo y laboral), la demanda es la manera de iniciar el correspondiente procedimiento.

¿Tienes alguna anécdota en torno a la utilización errónea de ambos términos, en los medios de comunicación o en tu vida diaria?  Nos gustaría que lo compartieras con nosotros. Puedes dejar su comentario más abajo.

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