Responsabilidad en caso de mordeduras de perros

El Código Civil español impone una responsabilidad cuasi objetiva al poseedor de un perro por los daños y perjuicios ocasionados por éste, incluso si se ha extraviado. Únicamente existen dos excepciones al respecto: los casos de fuerza mayor y cuando existe culpa exclusiva de la víctima.

Un perro, como otros animales de compañía, aporta infinidad de satisfacciones a su dueño. La lealtad, el cariño y la entrega de estas mascotas son, en muchos casos, insustituibles. Si eres propietario de un can conocerás, a la perfección, todas estas sensaciones. Sin embargo, seguro que tampoco ignoras los potenciales riesgos que conlleva la posesión de un perro, especialmente cuando se trata de ciertas razas.

Son casos extremos, pero en España han muerto, desde 1991, alrededor de 30 personas por mordeduras y ataques caninos. Muchas de las víctimas fueron bebés o niños pequeños. Los animales agresores pertenecían a algunas de las razas que integran el catálogo de perros peligrosos vigente desde 2002 (Pit-Bull, Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Rotweiler, Dogo Argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu, Akita Inu etc.).

El Real Decreto 287/2002, de 22 marzo, que desarrolla la Ley 50/1999, sobre régimen jurídico de la tenencia de animales potencialmente peligrosos en España, es la normativa aplicable en todo el estado. No obstante, algunas comunidades autónomas han legislado al respecto, añadiendo otras razas al listado antes reseñado.

En Cataluña son 12 las razas consideradas potencialmente peligrosas, contando las ya citadas. Entre el resto destacan: bullmastiff, doberman, dogo de Burdeos, mastín napolitano y presa canario.

Consecuencias legales

El artículo 1905 del Código Civil español dispone lo siguiente: “El poseedor de un animal o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esa responsabilidad de propietarios de animales en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o culpa del que lo hubiera sufrido”.

Por tanto y obviando las posibles responsabilidades penales en cada caso, el dueño de cualquier animal doméstico responde civilmente de los perjuicios y daños (físicos o materiales) que éste ocasione a terceras personas. Como señala el Código Civil, dicha responsabilidad despliega sus efectos incluso en los casos de pérdida o extravío.

Así, si tu perro se pierde y durante ese tiempo muerde a una persona, tú eres el primer responsable por estar el animal bajo tu guarda jurídica. Ésta implica un poder de dirección y de mando sobre el can.

El artículo 12 del Decreto Legislativo 2/2008, de 15 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Protección de los Animales de Cataluña, establece que la persona poseedora de un animal, sin perjuicio de la responsabilidad subsidiaria del propietario, es responsable de los daños que aquél ocasione a personas, otros animales, cosas, espacios públicos o al medio natural, de acuerdo con lo establecido en la legislación civil aplicable.

Qué hacer tras la mordedura

Si has sido víctima de una mordedura de perro y al margen de las obvias acciones sanitarias y de auxilios ejecutadas en tu defensa, los primeros pasos deben ir dirigidos a identificar al animal agresor y a su propietario. Es aconsejable avisar a la policía de manera inmediata, especialmente si el dueño no se encuentra en las inmediaciones.

Igualmente, es recomendable solicitar los datos personales a los testigos presenciales del suceso.

Recuerda que, si se tratase de un animal abandonado y sin propietario conocido, la responsabilidad por los daños ocasionados podría recaer en el ayuntamiento del municipio en cuestión.

El siguiente paso sería interponer la correspondiente denuncia. Ten presente que si el animal pertenece a una raza potencialmente peligrosa, su dueño está obligado a suscribir una póliza de seguro, por lo que la denuncia podría hacerse extensiva a la compañía aseguradora.

Pide que te hagan fotografías de las heridas ocasionadas por el ataque, especialmente si se trata de lesiones graves. Además, conserva a buen recaudo los informes médicos que te hayan entregado en el centro de salud u hospital.

Por último, llama a un abogado especializado para que represente tus intereses y presente la oportuna demanda de responsabilidad al propietario del animal y, en su caso, a la aseguradora en cuestión.

En muchas ocasiones, los propietarios de perros no son conscientes de la responsabilidad civil  que adquieren con la llegada de uno de estos animales a sus casas. Es importante que todos nos concienciemos al respecto, para evitar disgustos o sorpresas desagradables. En algunas autonomías es obligatorio suscribir un seguro con independencia de la raza del animal, sólo en caso de perros potencialmente peligrosos dicha póliza es preceptiva en todo el estado español.

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