Qué hacer si declaran tu coche “siniestro total”

Si han declarado tu vehículo siniestro total, recuerda que siempre puedes reclamar, solicitar una nueva peritación, negociar con la compañía aseguradora una óptima indemnización o, en último término, acudir a los tribunales. 


 

Si alguna vez te han declarado un coche siniestro total te sonarán, a la perfección, conceptos como valor venal, valor a nuevo o valor de afección. Si no conoces ninguno de estos términos estás de suerte, porque seguramente no hayas pasado por tal trance. No obstante, nunca está de más que conozcas los pasos a seguir en estos casos.

La indemnización por siniestro total es una de las cuestiones que más conflictos genera entre conductores y aseguradoras. Generalmente, los usuarios siempre consideran bajas las cantidades que ofrecen las compañías y algunas veces con motivo. Tengamos presente que cualquier vehículo pasa a costar un 17 por ciento menos al matricularse. Una vez pasados diez años, el valor del vehículo en cuestión sólo ronda el 16 por ciento del precio original.

En cualquier caso, esos conflictos parecen lógicos, cada parte defiende sus intereses. Si te encuentras en esta situación que describimos, debes saber que reclamando a tu aseguradora, contratando una peritación independiente o acudiendo a los tribunales puedes lograr que tu indemnización se eleve hasta un cien por cien. En ocasiones, incluso, la resolución judicial puede ordenar la reparación de tu vehículo, aunque el valor venal sea inferior al coste del arreglo. Si te pones en contacto con un abogado especialista en accidentes de tráfico, tendrás muchas más opciones de conseguir una indemnización adecuada.

Qué significa “siniestro total”

Un siniestro total tiene lugar cuando se produce la destrucción total del vehículo, tras sufrir un accidente de tráfico, un robo, un golpe etc. En este caso, la reparación de los desperfectos no resulta viable, desde el punto de vista técnico o económico. Técnicamente, el arreglo es inviable si resulta imposible devolver el vehículo a las condiciones de uso, de seguridad o estéticas que poseía antes de producirse el percance. Económicamente, el arreglo no es factible cuando el coste del mismo es muy superior al valor que el coche tiene en el mercado.

Se considera siniestro total cuando la reparación de los daños ocasionados supera unos porcentajes, que van del 75 al 100 por cien del valor indemnizable del coche asegurado. Esos porcentajes dependen del producto que tengas contratado y serán más o menos favorables a tus intereses, en función de la antigüedad del automóvil y de los daños que éste haya sufrido.

Valor venal, a nuevo y de afección

El venal es el valor de venta del vehículo siniestrado, justo en el momento de producirse el accidente o siniestro. El valor a nuevo es el precio de venta al público, incluyendo los oportunos impuestos y recargos legales. Por su parte, el valor de afección es el resultado de sumar, al valor venal, un porcentaje que oscila entre el 20 y el 30 por ciento.

Discrepancias sobre la indemnización a percibir

Puede ocurrir que la indemnización que te ofrezca la aseguradora no te satisfaga y decidas efectuar una reclamación. En cualquier caso, debes tener bien presente que tu caso va a englobarse en uno de estos dos supuestos:

  • Fuiste culpable del percance. En este caso, tendrás que comprobar lo establecido en la póliza que contrataste. Algunas de éstas estipulan que la compañía se niega a cubrir la reparación del coche, si el coste es superior al valor venal de éste en el momento del siniestro. Eso sí, observa que esas cláusulas limitativas figuren destacadas especialmente en el contrato y que las aceptaras expresamente por escrito. Son obligaciones legales para las aseguradoras. También deben quedar claros los criterios seguidos a la hora de aplicar el valor venal como indemnización. Si no quedas satisfecho, puedes solicitar un incremento aplicando el valor de afección, realizar una nueva peritación-tasación o, en último término, ir a los tribunales.
  • No fuiste culpable del siniestro. En este caso, podemos acogernos a lo estipulado en el artículo 1.902 del Código Civil: “aquel que por acción u omisión causa daño a otro, interviniendo culpa o negligencia, está obligado a reparar el daño causado”. Por tanto, tendrías el derecho a ser indemnizado totalmente.

La indemnización ideal consistiría en que tu aseguradora te abonara el importe íntegro de la reparación del coche, para devolverlo al mismo estado en el que se encontraba antes del percance. Sin embargo, las discrepancias surgen cuando los costes de los arreglos superan con creces el valor venal o al contrario, produciendo un enriquecimiento injusto del propietario del automóvil o de la compañía, respectivamente.

Reiterada jurisprudencia ha considerado que, en este caso, procede el resarcimiento íntegro de los desperfectos, conforme al artículo 1.902 del Código Civil. En parecidos términos se manifiesta la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. La administración considera que la indemnización debe comprender la reparación del vehículo o, en su caso, una compensación suficiente para adquirir otro coche de iguales características, además de los daños y perjuicios consecuencia de no poder utilizar el automóvil.

Recuerda leer detenidamente las cláusulas de tu póliza de seguro, relativas a las indemnizaciones por pérdida total del vehículo. De esa forma, evitarás disgustos y sorpresas de última hora. Lee con atención, igualmente, el apartado de exclusiones (es aquí donde se encuentran muchos de los matices y “trampas”). Por último, echa un vistazo a las cláusulas de defensa jurídica y libre elección de letrado. Puede que gozar de una indemnización satisfactoria dependa de alguno de estos puntos.

¿Alguna vez has recibido una indemnización ridícula por un vehículo declarado siniestro total?. Cuéntanos tu caso.

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